Valle Edén

Valle Edén se encuentra a 23 kilómetros de la ciudad de Tacuarembó, por la ruta 26, muy próxima a la ciudad de Paysandú. Posee paisajes e historia que le brindan una atracción turistica que ha crecido en los últimos años.

Atracciones del Valle Edén

Dentro de estas encontramos, el puente colgante que se extiende a 100 metros de longitud, cruzando el Arroyo Jabonería, fue construido en 1928. A su lado,  podemos encontrar un camping con las comodidades necesarias para poder acampar allí,  permitiéndonos disfrutar del paisaje que nos brindan las cuchillas, las sierras rojizas y la flora autóctona, en armonía con el Arroyo Tambores.

Otros de sus atractivos es el Museo Carlos Gardel, en él se encuentran documentos y fotografías que verifican que el cantautor, nació y vivió en la ciudad de Tacuarembó, ya que hasta el día de hoy sigue siendo de gran polémica su nacionalidad. El museo fue inaugurado el 11 de diciembre de 1999.

Muy próximo a este se sitúa la antigua casa del cantor y detrás de ella, la vieja estación de trenes, la cual tiene un atractivo especial ya que ha sido restaurada y conservada para mantenerla como en sus épocas de auge en el siglo XIX.

El paisaje es una de las principales características a destacar del lugar,  son las formaciones rocosas que se presentan en diferentes formas y son producto de las erosiones y la fuerza del agua. Estas grutas le dan cierta peculiaridad al lugar, la principal es el Pozo Hondo, el mismo es un salto de agua profundo, cuyas magnitudes de profundidad se desconocen. Y como consecuencia de este, hallamos otros fenómenos geológicos que complementa lo maravilloso del paisaje, como ser: Los Galpones, La Cueva del Chivo y el Perao caído o el Cerro de la Virgen.

Es interesante también conocer el Cerro Cementerio, pues aún se conservan algunas lapidas originales,  se le atribuyo por unos años que era un cementerio de indígenas, por equivocación, pues antiguamente era permitido que el enterramiento fuera dentro de las tierras, y al colocar  los nichos en la rocas se creyó esa teoría, pero las lapidas tienen inscripciones en castellano y allí se enterraba a las personas que vivían próximas al lugar.